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Volframio
o Wolframio, de símbolo
W, es un elemento metálico con un punto
de fusión más alto que cualquier
otro metal. Es uno de los elementos de transición
del sistema periódico. Su número
atómico es 74.
Algunos
autores atribuyen su descubrimiento al químico
sueco Carl Wilhelm Scheele en 1781, pero otros
señalan a los hermanos españoles
Juan José y Fausto D'Elhuyar como sus
descubridores en 1783. El volframio puro es
dúctil y de color blanco plateado; en
su forma impura es más simple de obtener,
y presenta un aspecto duro y frágil,
de color gris acero. El volframio es insoluble
en alcohol y en agua caliente o fría,
ligeramente soluble en ácido nítrico
y amoníaco, y soluble en hidróxido
de potasio concentrado y caliente. Tiene un
punto de fusión de 3.410 °C, un punto
de ebullición de 5.660 °C y una densidad
relativa de 19,5. Su masa atómica es
183,84.
El
volframio ocupa el lugar 57 en abundancia entre
los elementos de la corteza terrestre. No se
da en estado puro en la naturaleza, pero aparece
combinado con otros metales, en especial en
la scheelita y la wolframita, las menas más
importantes de volframio.
Para
extraer el elemento de su mena, se funde ésta
con carbonato de sodio obteniéndose volframato
de sodio, Na2WO4. El volframato de sodio soluble
se extrae después con agua caliente y
se trata con ácido clorhídrico
para conseguir ácido volfrámico,
H2WO4. Este último compuesto, una vez
lavado y secado, forma el óxido WO3,
que se reduce con hidrógeno en un horno
eléctrico. El fino polvo obtenido se
recalienta en moldes en una atmósfera
de hidrógeno, y se prensa en forma de
barras que se enrolan y martillean a alta temperatura
para hacerlas compactas y dúctiles.
Los
principales usos del volframio son los filamentos
de las lámparas incandescentes, los alambres
en hornos eléctricos y la producción
de aleaciones de acero duras y resistentes.
También se utiliza en la fabricación
de bujías de encendido, contactos eléctricos,
herramientas de corte y placas en tubos de rayos
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