El paladio fue descubierto en
1804 por el químico británico
William Hyde Wollaston. Tiene una dureza de
4,8. Al igual que el platino, es dúctil,
maleable y resistente a la corrosión;
funde más fácilmente que el platino
y puede ser soldado con facilidad. Finamente
dividido, el paladio es un excelente adsorbente
para algunos gases; adsorbe de 1.000 a 3.000
veces su volumen de hidrógeno o etino
(acetileno) gas cuando se calienta a 100 °C.
El paladio se disuelve fácilmente en
agua regia. Forma compuestos bivalentes y tetravalentes
y se asemeja químicamente al platino.
El paladio ocupa el lugar 71 en abundancia natural
entre los elementos de la corteza terrestre.
Tiene un punto de fusión de 1.554 °C,
un punto de ebullición de 2.970 °C
y una densidad relativa de 12,02. La masa atómica
del paladio es 106,4. El metal existe en estado
puro en las menas de platino y en estado combinado
en las menas canadienses de níquel.
El metal se usa principalmente
en el campo de las comunicaciones, donde se
utiliza para revestir contactos eléctricos
en dispositivos de control automáticos.
Se usa también en odontología;
para resortes no magnéticos en relojes
de pulsera y de pared, para revestir espejos
especiales y en joyería, aleado con oro,
en lo que se conoce como oro blanco.