| Akita
(perro), raza de perro de trabajo japonés,
empleado tanto como perro guardián como
para la caza. La raza data de la antigüedad
y todavía mantiene un significado espiritual
para los japoneses. Los japoneses regalan pequeñas
estatuas de akitas cuando nace un niño
o cuando una persona está enferma, para
expresar deseos de salud y felicidad. Su propiedad
era antiguamente reservada a la realeza y a la
aristocracia reinante, con disposiciones específicas
para su cuidado y alimentación y un vocabulario
especial que debía ser usado al referirse
a estos perros. Han sido entrenados desde el siglo
XVII para la caza mayor y para cobrar aves acuáticas
en las montañas del norte de Japón.
Fueron llevados por primera vez a Estados Unidos
en 1937 por la autora y conferenciante estadounidense
Helen Keller. Su popularidad ha ido creciendo
desde la II Guerra Mundial. Es
un perro grande y poderoso, con una cabeza maciza,
hocico ancho y trufa negra y ancha. Las orejas
están normalmente erguidas, son pequeñas
en proporción con la cabeza y ligeramente
inclinadas sobre los ojos. El pecho es ancho
y profundo, el cuello grueso y musculoso y la
piel flexible. La cola, grande y gruesa, está
curvada. El pelaje, doble y grueso, aproximadamente
de 5 cm de espesor, es liso, áspero y
corto. Los machos miden unos 60 cm a la cruz,
las hembras son 5 cm más bajas.
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